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lunes, 24 de enero de 2011

La Guerra por la Palabra

El recuerdo del mañana

“los indígenas rebeldes disparan para arriba. No para matar gobiernos, dicen. Para que despierte la historia, gritan”

Acuerdo bien de que tenían que caminar y mujeres del maíz hasta muy lejos dentro de su corazón para buscar las palabras que otros hombres y mujeres, que otros colores, que otros corazones entendieran. Fue, en la espalda donde se empezaron a caminar. Su espalda siempre queda detrás de su paso o de su estarse quietos. Su espalda es el principio, el ayer de su paso. Caminando es como el mundo se vivía, sin saber a dónde lleve.

Este alegre camino que somos, caminamos para hacerlos más bueno el camino. Somos el camino para que otros se caminen de un lado a otros. Para todos hay principio y fin en su camino, para el camino no, para nosotros no. para todos todo, nada para nosotros. Sin embargo, no te canses preguntando cuñando acabará tu camino. Ahí donde el mañana y el ayer se unen, ahí acabará… en la lucha, el principio y el fin son una trampa si se buscan separados. Caminar, vivir pues, no se hace con verdades grande que, si uno las mide, resulta que son bastante pequeñas. Así, va a llegar la noche en que empecemos a caminarla para llegar al día. Si sólo vemos muy cerca, entonces nomas por ahí nos vamos a quedar. Si sólo vemos muy lejos, entonces vamos a tropezarnos mucho y a perder el camino.

Los hombres y mujeres verdaderos

"A los hombres y mujeres que, en lenguas y caminos diferentes, creen en un futuro más humano y luchan por conseguirlo hoy"

Es la tierra que vivimos y morimos un gran espejo del sueño en el que viven los dioses y en el mundo de los dioses primeros, los que formaron el mundo, todo es sueño. Por ello, para que pudieran hablar, para que pudiera saber y saber, los primeros dioses enseñaron a los hombres y mujeres de maíz a soñar, y por los sueños nos hablan y enseñan los dioses primeros… además, una luna en cada pecho regalaron los dioses a las mujeres madres, para que alimentaran de sueños a los hombres y mujeres nuevos, porque, en ellos viene la historia y la memoria, sin ellos se come la muerte y el olvido; por eso el hombre que no sabe soñar muy solo se queda y esconden su ignorancia en el miedo. También, los dioses regalaron a los hombres y mujeres de maíz a un espejo que se llama dignidad, que sirve para derrotar a los demonios que reparten oscuridad. En él, los hombres se ven iguales y se hacen rebeldes si no son iguales. Así empezó la rebeldía de nuestros primero abuelos, los que hoy se mueren en nosotros, para que vivamos.

Las mujeres y hombres de maíz, aprendiendo a soñar aprenden a hacerse grandes a hacerse dignos, aprenden a luchar; y hermanos somos todos los que luchamos, porque el color de la piel no hace al indígena: lo hace la dignidad y el siempre luchar por ser mejores. Ya no basta no morirnos, lo hemos aprendido por cinco siglos, ahora es necesario vivirnos y vivir junto a los otros que también son nosotros. Detrás de nuestro rostro negro, detrás de nuestra voz armada, detrás de nuestro innombrable nombre, hay un hombre sin rostro, que no es necesariamente un hombre con el rostro cubierto. Es, sobre todo, un hombre cualquiera, que no dice nada, que no nos lleva a nada, detrás de él, detrás de los nosotros ustedes ven, detrás, estamos ustedes. La patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos caminen, que todos las rían, que la amanezcan todos; porque la vida sin los otros que son diferentes es vana y se condena a la inmovilidad.

Es bueno que haya otros que sean diferentes, y que hay que escucharlos para sabernos a nosotros mismos, porque hablando y escuchando aprenden a caminar los hombres; hay palabras y mundos que son mentiras e injusticias. El poderoso usa la palabra para imponer su imperio de silencio, usa el silencio para esconder sus crímenes; así en el mundo del poderoso no caben más que los grandes y sus servidores. Silencio es el que ofrece el poderoso a nuestro dolor para hacernos pequeños. Nosotros usamos el silencio para escucharnos, para tocarnos, para sabernos. El que sabe escuchar se hace grande y consigue que su caminar siga a través de los tiempos.

ESTA ES LA PRIMER ENTREGA DE LA SERIE "LA GUERRA POR LA PALABRA" LA CUAL ES UNA COMPILACIÓN DE DISCURSOS Y COMUNICADOS QUE HA PUBLICADO EL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL. HECHO POR LA EDITORIAL RIZOMA EN EL AÑO 2001.

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